Paris 26/12/2011-31/12/2011

25 11 2011

DIA 27 DICIEMBRE

Ayer a las 17:00hr, pusimos rumbo a París. Hasta Hospitalet près l’Andorre, nos acompañaban Luís, Asun y Miquel. Nos dejaban sobre las 18:15 en la estación aislada y solitaria del “pueblecillo” en cuestión. A los cinco minutos de quedanos solas, aparecieron dos borrachos entrados en años. El cincuentón se puso a emitir unos sonidos “extraños” desde un rincón así que, sin poderlo soportar más, salimos al frío exterior hasta que a los diez minutos apareció un bus repleto de gente. Puntualmente a las 19:52, salimos con destino Toulouse, donde debíamos hacer transbordo al tren nocturno.

Hay que decir que habíamos decidido denar en la cafetería del tren Toulouse-París, pero esta resultó inexistente. Vaya M… de tren! Viejo, cutre, estrecho, incómodo, sin servicios…. Vamos, que dormir consistía en un acto de fe!.

Hacia las 2:00am, Eva se empezó a encontrar mal, así que nos pasamos una horita en vela tomando el aire entre vagones.

Esta mañana, llegábamos puntuales a la estación de Austerlitz y, aunque el hotel estaba a 10 minutos, decidíamos coger un taxi. Tuvimos la suerte que nuestra habitación estaba libre, por lo que pudimos descargar, desayunar y asearnos mínimamente. A las 9:30 ya estábamos en marcha para descubrir París.

Seguimos la ruta marcada mientras la niebla iba en aumento: Place de la Concorde, paseo por los Campos Elíseos hasta Arco del Triunfo, subida a su terraza para las “primeras vistas” sobre París y metro a Trocadero, donde apareció media Torre Eiffel ante nuestros ojos porque la otra media jugaba al escondite entre la espesa niebla.

Para evitarnos colas, habíamos comprado la entrada por internet, así que a las 13:00hr cogimos el ascensor que nos había de subir a las alturas. Vaya vistas!!! (Je, je, je…)

Dada la hora, decidimos comer en la misma torre. Los otros miles de turistas habían pensado lo mismo, así que bocata y al suelo como colegialas, junto a varias mamás con niños.

Tras la suculenta comida, paseamos por el Campo de Marte hasta Des Invalides, donde entramos al Dome para ver la tumba de Napoleón. Los 9euros peor gastados de todo el viaje pues no vale la pena.

De allí cogimos de nuevo el metro con destino Montmartre: visita al Sacré-Coeur, paseo por la plaza del Tertre, fotos en el Moulin Rouge… Agotadas, a las 19:30hr estábamos cenando en un italiano (sardo) cerca del hotel.

DIA 28 DICIEMBRE

A las 7:00am empezábamos el nuevo día, hoy con menos niebla pero con un frío gélido brutal.

Nos paseamos por las tiendas de la Île-St-Louis y cruzamos por el puente a la Île de la Cité. Casi morimos de frío tras chuparnos hora y media de cola para subir a las gárgolas de Notre Dame. Decidimos ahorrarnos otra hora de cola para ver la catedral y otra hora para ver la Sainte Chapelle. Ahora además llovía así que, tras un tailandés frustrado, comimos en un acertado japonés con vistas a la catedral por un menú de 9euros.

La gente seguía haciendo cola, así que paseamos por la Cité y buscamos la tetería recomendada por guía donde nos clavaron 9euros (número mágico) por cada consumición. Tras entrar en calor, nos dirigimos a la Opera Garnier para visitarla y bajamos hasta el Palais Royal para entrar en la Plaza del Louvre. Gente por doquier!

Aquí vivimos otra anécdota cuando una pareja nos pidió poner su tarjeta en nuestra cámara para que les hiciéramos unas fotos: vaya book!

Paseamos por el jardín Des Tuileries hasta la plaza de la Concordia, donde cogimos el metro que nos había de dejar en “El Lido”. Teníamos compradas las entradas de Cena-Espectáculo, ya que las de ”Le Moulin Rouge” estaban agotadas. Las vedettes nos parecieron en general bastante flojas, pero la experiencia única bien vale la pena.

DIA 29 DICIEMBRE

Hoy nos dejamos llevar por el barrio de Le Marais: la Pace des Vosges, el Centro Pompidou y la plaza Igor Stravinsky hasta el Hotel de Ville, el cual no pudimos ver porque la visita era a las 15:00hr. Luego cogimos el metro para hacer lo propio por los barrios de Saint Germain y Latino.

Tras la visita a la iglesia del mismo nombre, decidimos comer en un restaurante recomendado de principios del s.XX. Increíble como su precio (60euros/pp) pero valió la pena.

Después de la comida, visitamos St. Sulpice (escenario del Código Da Vinci), paseamos por los jardines de Luxemburgo, entramos al Pantheón y a su cripta de hombres ilustres y finalizamos la vuelta de nuevo en la Île-St-Louis.

A las 18:00 habíamos quedado con Cristina (una amiga de Eva) en el barrio de los teatros de Montparnasse para ver “Omkara” una fusión entre música y baile hindú, con el sonido de un violín y la voz de una cantante de ópera. Simplemente genial!

DIA 30 DICIEMBRE

A las 8:30 cogíamos en tren en Orly, dirección Eurodisney, esperando ser de las primeras en entrar al parque que habría al público general a las 9:30. Aquello ya estaba a reventar de gente de los hoteles cuando pudimos acceder, eso sí, sin hacer cola.

Me dejé llevar por Eva (una experta en la materia) con sólo un matiz : “No me subas a atracciones excesívamente fuertes”. La primera en la frente con el Space Mountain: un Dragon Khan en la oscuridad. Al no ver nada, las caídas, giros, loops y demás son cien veces peores!

Tras la experiencia y sin poder gritar de la impresión, entramos a los simuladores de vuelo. Después de la cola, nos adjudicaron el cinco. Cuando se abrieron las puertas, tuvimos que volver todos atrás: alguien había dejado el desayuno por el simulador. Nos adjudicaron otro y pronto comprendí cómo alguien puede marearse en un simulador: vaya realismo!

Después del simulador a mi ya me temblaba todo, así que reclamé un café (americano, no os penseis) cargadito de azúcar!

Eva decidió entonces que era el momento de un agradable paseo en barca por el mundo de muñecas de Fantasyland: gracias! Qué cantidad de autómatas!

Después cruzamos a Adventureland y decidimos subir a la barca de Piratas del Caribe: el montaje es impresionante. En uno de los recodos vimos que había un restaurante dentro mismo de la atracción y decidimos comer en él antes de que las colas para comer fueran agotadoras. A las 12:15 ya estábamos en mesa.

Tras la comida, Eva propuso Indiana Jones en el Templo Maldito. Je, je, je!!! Pintaba peor que Space Mountain, así que le dije que la esperaba, pero no quiso subir sola. Cruzamos a Frontierland y hicimos la peor cola de todo el parque para subir al Tren de la Mina (mejor dar tiempo a la digestión…). De allí pasamos a la Casa del Terror, a la que entras en grupo y con niños: los adultos no pudimos contenernos cuando un crío empezó a llorar desconsoladamente.

Seguimos nuestro paseo entrando y saliendo de tiendas (esto está dedicado al consumismo más puro y duro) hasta llegar al Castillo de la Bella Durmiente.

A las 17:00hr, disfrutamos del paseo de Carrozas (vaya despliegue!) y cuando acabó, decidimos coger el tren de vuelta a París.

Recogimos las maletas en el hotel y cenamos de nuevo en el italiano. Ahora llovía bastante y como íbamos caminando hasta la estación, llegamos ligeramente mojadas y cogimos bastante frío esperando al cutre tren.

Al ir cansadas, dormimos mucho mejor a la vuelta hasta que nos despertó el anuncio de llegada a Toulouse sobre las 6:30 de la mañana. Desayunamos en la estación y mientras esperábamos al siguiente tren (y para acabar igual que empezamos), se nos sentó al lado un borracho, el cual abrió su maleta y empezó a recolocar un pollo muerto! Sin palabras.

Finalmente, el tren llegaba con una hora de retraso a L’Hospitalet (gracias que no fue así en sentido contrario), donde nos esperaban Asun y Luís.

Otro buen número de experiencias para recordar!





07-11-2011-Viaje por la memoria del último viaje

9 11 2011

A mi perro Quiet (28/02/1996-07/11/2011)

Recuerdo el día que viniste al mundo. Hacía dos meses que esperaba con ansia el momento y… me lo perdí. Ese día tuve que quedarme en la universidad hasta tarde y volver con el Nit Bus. Mamá me llamó para darme la noticia.

Dana te había tenido el primero y se había olvidado de ti en el sofá, en sus prisas por llegar a la camita que le habíamos preparado para el momento.

Recuerdo el día que te llevé,  junto a tus cuatro hermanos, a que te cortaran la colita. Sólo teníais una semana y una señora os confundió con Rottwailers…

Recuerdo que eras pequeñito y el último en llegar a la teta. Recuerdo que fuiste el último al que eligieron para llevárselo. Recuerdo que te quedaste solo con nosotros y que el día en que debía darte se me partió el alma. Puede que mi madre viera ese dolor y decidiera apiadarse de ti y de mí. Y te quedaste…

Recuerdo como te hiciste de grande y peludo, con un pelo suave como nunca más he vuelto a tocar. Recuerdo decir muchas veces: “No, no lo vendo….”

Recuerdo el día que te cambié de veterinario porque te me devolvieron con todas las uñas sangrando después de un baño y tuve que quemártelas con plata.

Recuerdo tus peleas con Dana en mi cama, con mis cojines… Recuerdo tus carreras por el pasillo: Dana tomaba la curva, tú te estampabas contra mi piano. Cómo nos reíamos del dibujo animado que estabas hecho.

Recuerdo sentarme en cualquier parte y notar como tú te sentabas en mi pié y a la vez recuerdo salir a pasear y tener que atarte en corto: menudo machito estabas hecho!

Te veo correr al sol y parar a la sombra con la lengua colgando a medio palmo… Te veo como si fuera ayer y los años no hubieran pasado. Te veo dormir con la lengüeta fuera y todavía oigo tus ronquidos.

Recuerdo tus alergias, cuya medicación por desconocimiento te llevaron a enfermar. Recuerdo los días del 2007 en mi casa, cuando decidí operarte para que pudieras volver a ver, aunque fuera por unos pocos años más. El dinero mejor invertido, aquel que se gasta por amor a otro.

Se ha ido nuestro “pasetes”, nuestro “Fred Astair”, pero siempre vivirá en nuestro recuerdo. Sólo aquellos que han compartido su vida con un perro podrán entender esto que expreso y, si no lo entienden, pues sinceramente, me da igual.

Así que seguiremos este viaje por nuestros recuerdos,  mientras no podamos acompañarte en ese último viaje.





2011 El Perigord negro, púrpura y blanco. Departamento del Dordoña, en la región de Aquitania.

5 09 2011

DÍA 01- ANDORRA-ROCAMADOUR-GOUFFRE DU PADIRAC-SARLAT, 456km

Salimos de Andorra un poco más tarde de lo previsto, debido a una cena un tanto animada en casa de Eva y Miguel.  Aún así, a las 9:20 estábamos en marcha para disfrutar de nuestra ruta de cuatro días por la región del Perigord, en Francia.

El Perigord se divide en cuatro zonas de las cuales nos centraríamos en la del Perigord negro (Sarlat, el valle del Dordogna y el valle de Vézère) y en la del Perigord púrpura (Bergerac y su dominio vinícola), además de hacer una pequeña incursión en el Perigord blanco para visitar el castillo de Hauteford.

Como solemos hacer cuando nos montamos una ruta, fijamos de antemano qué queremos visitar y los kilómetros que eso implica, para decidir si vamos cambiando de hotel cada día o bien buscamos un punto base para salidas en estrella. En este caso, Sarlat nos servía bien al propósito por lo que reservamos un bed&breakfast a través de booking: La Clef des Songes, bien situado en el mismo centro, junto al acceso a la ciudad medieval.

Nuestra primera parada, Rocamadour, es un pueblecito encaramado en una pared vertical de piedra coronado por un castillo, al abrigo del cual hay un importante punto de peregrinaje desde la edad media, motivado por el culto a la virgen. Después de paseo y una visita al santuario, seguimos camino a nuestra segunda visita: la Gouffre du Padirac.

La Gouffre es un enorme agujero que baja hacia las profundidades de la tierra para luego convertirse en un entramado de galerías subterráneas con formaciones espectaculares como la columna calcárea de unos 60m de altura que cuelga del techo sin llegar al suelo. Está inundada, por lo que parte de la visita se hace en barca, lo que la hace aún más especial.

Después de la visita (en la que el señor de delante de mí llevaba la D700 en automático!!! Y es que Dios da pan a quien no tiene dientes…) pusimos rumbo a Sarlat, pues ya eran las 17:30.

La Clef de Songes ha resultado ser una casa antigua de piedra reformada para convertirla en un B&B de tres habitaciones y una zona común de cocina-comedor y terraza. No tiene grandes comodidades pero es acogedor y está bien situado y últimamente, eso me motiva más que un impersonal hotel. Gabrielle, la dueña, nos ha dado indicaciones para cenar los tres días: Le Régent (en mi lista), Le Tourney y el castillo de  Saint Genies, donde hemos reservado para el sábado.

Después de una pequeña toma de contacto con la ciudad medieval de Sarlat, hemos decidido empezar por Le Régent, en la misma plaza del ayuntamiento. Primero de foie (cómo no, especialidad de la zona, buenísimo aunque me den mucha pena las ocas…), segundo de magret de pato a la naranja y las famosas patatas sarladaises (con ajo y perejil), acompañado con vino DO Bergerac. Ummmmmmmm!!!

Tras la cena, paseíto y a dormir, que al día siguiente nos esperaba el Dordogna y Bergerac.

DÍA 02: SARLAT-VALLE DEL DORDOGNA-MONBAZILLAC-BERGERAC-SARLAT, 199km

Tras el desayuno, salimos dirección a Domme por la carretera que atraviesa Monfort. La niebla hacía acto de presencia la primera vez que visualizamos el Dordogna. Un bonito espectáculo que se fue diluyendo rápidamente para dejar paso a un bonito cielo azul y a un bochorno increíble, pues durante nuestra estancia rozamos los 32º ambos días. Los pueblecitos de toda la zona mantienen la estética medieval en piedra, madera y tejados inclinados de teja plana, lo que los hace tremendamente bonitos.

Al llegar a Domme, el mirador sobre el Dordogna permite tener una vista de todo el valle: campos, bosque y tejados diseminados aquí y allà. A partir de aquí, la carretera baja a nivel del río, atravesando pueblecitos encaramados en la misma roca que el agua ha erosionado para formar el valle.

Así hemos paseado por la Roque Gageac, por Castelnaud y por Beynac et Cazenac. Convertidos en pueblos-comercio (para turistas) pero que no por eso han perdido su encanto por la singularidad de sus construcciones enclavadas en la propia piedra.

Durante todo el trayecto, excursiones en kayac  para los más atrevidos o en gavarra (barco típico) nos acompañan siguiendo el curso del río.

Comemos un bocata (como siempre que estamos en ruta) para no perder más tiempo del necesario, la cena ya será otro cantar.

A partir de Beynac, he trazado una ruta en bucle para no repetir la carretera de ida y venida. Hemos dejado atrás el Dordogna, dirección Issigeac, atravesando en un punto el Camino francés de Santiago de Compostela.

Desde Issigeac, hemos girado hacia Monzabillac para visitar su castillo, el cual da el nombre a uno de los vinos con DO Bergerac.  Tras la breve visita, pues es una pequeña construcción, una cata de vinos para decidirnos por un tinto del 2005.

Desde el castillo de Monzabillac se tiene una amplia visión de los viñedos y de la ciudad de Bergerac, con su altísimo campanario, nuestra última parada de hoy.

En Bergerac nos hemos dado un pequeño paseo por su centro medieval hasta el puerto fluvial, pasando por el claustro de Recoletos (ahora sala de exposiciones y museo del vino). Y cómo no, la foto a la figura de Cyrano y su enorme nariz se hace algo indispensable si uno pasa por aquí.

Por la cantidad de bastidas (ciudades fortificadas) y castillos de todas las épocas que siembran todo el Perigord, conocido como de los “mil castillos”, esta zona ha debido tener una historia convulsa, vamos, algo “movidita”. Y lo que es loable en Francia, es su manera de conservar a la vez que explotar el patrimonio, dándolo a conocer. Cada ciudad medieval, cada castillo, cada iglesia y abadía… todo está señalizado en marrón, no hay pérdida. Todas sus carreteras, incluso aquellas entre bosques en las que pasauno y gracias, están señalizadas.

Sobre la conservación, decir que hemos coincidido con cuatro matrimonios franceses entrados en la sesentena, durante los desayunos y que todos han coincidido en decir que los españoles estamos destruyendo nuestra preciosa costa a base de hormigón. Playas que ellos habían visto cuando eran jóvenes y que habían vuelto cuarenta años después para ver un montón de ingleses y alemanes borrachos. Este es el turismo que España quiere?

Hemos vuelto a Sarlat resiguiendo el Dordogna hasta Beynac, donde he aprovechado para repetir la foto con un sol de atardecer.

Hoy hemos cenado en Tourney, primero de foie (sí hay que aprovechar) y segundo de pescado con patatas sarladesas y otro buen vino DO Bergerac.

Mañana toca el valle de Vézère.

DÍA 03: SARLAT-VALLE DE VÉZÈRE-MONTIGNAC-HAUTEFORD, 181km

Antes de iniciar la ruta, nos hemos dado un paseo por el mercado de los sábados en Sarlat donde se venden productos típicos de la región: foie y patés, vinos, embutidos… y hemos cargado un poquitín, ya que nada tienen que ver los precios aquí con los de Andorra.

Hoy la visita principal se centraba en el valle del río Vézère, afluente del Dordogna.  Este valle es conocido por ser un enclave prehistórico plagado de yacimientos y grutas, como las famosas de Lascaux, en Montignac (la versión francesa de las cuevas de Altamira, neocueva  incluida).

Sobre los asentamientos prehistóricos, se desarrollaron los trogloditas, aquellos que aprovechaban las formaciones naturales de la roca para vivir a su abrigo. Desde las simples cuevas cerradas con muros de piedra y tova, hasta auténticos poblados con talleres artesanos del medievo, hasta llegar a una fortaleza completa.

Desde el enclave “más simple” de la Madeleine, pasando por la fortaleza de Reignac hasta llegar al poblado de la Roque Saint Christophe. Fabry y yo sólo habíamos visto las poblaciones trogloditas de Túnez y oído hablar de las cuevas de Granada, pero esto es realmente impresionante: niveles sobre niveles en escarpado acantilado aprovechando cada entrante y cada saliente de la roca.

En nuestra ruta de hoy, estaba la cueva del Grand Roc pero cierra los sábados desde el 03 de septiembre así que no ha podido ser, como tampoco ha podido ser el castillo de Losse, antes de llegar a Montignac, el cual también cierra los sábados. Señores, el turismo se mueve en fin de semana!

Así que, llegados a este punto y tras la experiencia de las cuevas de Altamira (decepción absoluta), hemos decidido cambiar el castillo de Losse por el de Hauteford y prescindir de ver Lascaux, ya que Hauteford se encuentra en el Perigord blanco a unos 25km de Montignac.

A este castillo y jardines, se los conoce como el Versalles del Perigord, ya que el arquitecto que lo construyó pertenecía a la corte de Luís XIV. La aproximación permite ver cómo domina el paisaje majestuosamente sobre el pueblo.

Tras la visita al castillo que alojó a Isabel II en una de sus visitas oficiales a Francia, hemos puesto rumbo a Sarlat para poder darnos una ducha y cambiarnos para la cena en Saint Geniès, a unos 14km de Sarlat.

Nos han sentado en el Gran Salón del Castillo, junto a la enorme chimenea de piedra con candelabros de velas. Hoy ha sido un primero de berenjenas rellenas, un segundo de faux fillet al gorgonzola con verduritas (todavía me estoy relamiendo) y un postre de “marrón” a base de castañas: pastelito, helado en chocolate y mousse. Bufffffff!!!

Para el vino, nos han bajado a la bodega donde nos han dejado rodeados de botellas de vinos de la región, de DO Bordeux y del Chianti para que escogiéramos, la cogiéramos y volviéramos a nuestra mesa. Bárbaro!

Tras la cena, hemos comprado una botella del que nos hemos bebido (también DO Bergerac) y para que os hagáis una idea, si en mesa nos ha costado unos veinte euros, comprado no ha llegado a diez.

DÍA 04: SARLAT-ANDORRA

Hoy toca volver y, aunque podríamos haber realizado alguna visita más en ruta, los kilómetros, la necesidad de comprar para la semana y de descansar antes de volver al trabajo, nos ha llevado a decidir volver de una sola tirada.





2011 Camino de Santiago. Día 15: Santillana del Mar-Bilbao, 234km

21 08 2011

Hoy el desayuno volvía a ser zumo, café y pan con pan o magdalena… Me han dicho que esto es lo que se entiende por desayuno continental… Pero de qué continente? Yo que pensaba que el continental incluia algo de fruta y algo de salado. Bueno, que Fa tampoco desayunó y que me quedó claro que evitaremos cualquier hotel que ofrezca desayuno continental.

Mientras yo hacía alguna foto por el pueblo, él se ha comido algo en un bar de la plaza mayor, así que hoy salíamos  un poco más tarde de lo habitual hacia nuestro próximo destino.

A las 10:00 el calor ya era insoportable y he decidido tirar directamente sin meternos en Santander. Teníamos una carretera de montaña que nos llevaría por Arredondo y el collado de Asón hasta Balmaseda, donde nos hemos parado a comer. En las noticias autonómicas daban el tiempo y Fa me dice: “esas imágenes son de aquí”. “No puede ser…”. Y sí era, indicaban que Balmaseda estaba alcanzando los 38º a las 13:30 del mediodía.

Total, que hemos llegado al hotel en Loiu (cerca de Bilbao) sobre las 15:30, Fa está haciendo la siesta ronquidos incluidos, mientras yo escribo. Pasadas las 17:00, cuando el sol no machaque tanto, lo despertaré para ir a San Juan de Gaztelugatxe (a unos 30km de aquí) y luego, a la playa de Barrika en Plentzia. No sé si quedaran ganas para un Guggenheim al atardecer.

Espero que esta semanita que nos queda, ya que estaremos de playa, haga el mismo puñetero sol para que al menos nos pongamos un poco morenitos.





2011 Camino de Santiago. Día 14: Cangas de Onís-Santillana del Mar, 222km.

21 08 2011

A partir de Cangas de Onís y hasta Fuente Dé, nuestra primera parada, el paisaje transcurre como preámbulo a lo que viene: Los Picos de Europa. Las nubes bajas hacen que la visión sea espectacular, pero parar allí donde ves la foto perfecta es complicado. No espereis buenas fotos: cielos quemados por excesivo sol o blancos por excesivas nubes, noches cerradas, no poder parar allí donde quisieras, gente por doquier… Pero son un buen recuerdo de todas maneras.

La carretera discurre por una garganta serpenteante hasta Panes. Desde allí, la visión se abre y los pueblecitos se suceden. Pasamos Potes y seguimos hacia el funicular para intentar llegar lo antes posible.

La espera ha sido de 40minutos pero vale la pena por lo espectacular de la subida. Cómo impresiona cuando notas el aire casi en la cima, balanceando la cabina.

Al bajar paradita en Potes (con saltarnos Cudillero hay bastante, jejeje…), paseo y comida. Hay muchos pueblos bonitos por aquí, pero sólo el paisaje es suficiente ya que el turismo de agosto puede acabar con lo idílico del lugar. Tomo nota: siempre que pueda evitar viajar en agosto, lo evitaré.

Está haciendo un bochorno espantoso y decidimos continuar hacia San Vicente de la Barquera. Evitamos la vuelta por Cabezón de la Sal, también nos queda en el tintero.

Allí resulta que tienen montado un mercado medieval por todo el casco antiguo y mientras nos paseamos por sus puestos, empiezan a caer cuatro gotas. Esto tiene pinta de tormenta de verano. Continuamos hacia Santillana del Mar, descargamos en el hotel y nos dirigimos a ver la cueva de Altamira. La falsa claro, porque la de verdad está cerrada al público. Los domingos tarde es gratuito y nos dan hora para las 19:25 (la penúltima visita).  Ha resultado un desastre, pues hacen entrar las dos últimas tandas sin guía, cuando las anteriores llevan guía y te encuentras dentro de la falsa cueva haciendo cola, porque delante de tí hay 20 personas más oyendo las explicaciones de su guía. Total, que hemos hecho los maleducados y hemos pasado por medio y seguido a nuestro aire. Luego nuestro grupo nos ha imitado.

Hemos vuelto al hotel para la ducha y al salir a cenar y visitar el pueblo (de dos calles preciosas, pero dos calles) nos ha caido la pronosticada tormenta. Bufff, qué alivio!





2011 Camino de Santiago. Día 13: Ribadeo-Cangas de Onís, 271km.

19 08 2011

Hoy hemos entrado en Asturias y dejado atrás Galicia. Emprendemos la vuelta a casa, a la que también gusta volver.

Esta mañana, el propietario del hotel nos ha recomendado ir por el puerto de la Espina en vez de por Cudillero, el cual ha definido como extremadamente turístico en agosto. Le hemos hecho caso y ha resultado ser un carretera de curvas entre árboles.

Una vez en Oviedo, nos hemos dirigido a ver el patrimonio prerrománico conformado por Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Casi me da un síncope cuando nos hemos saltado la hora de visita pero al final, hemos podido entrar con el último guía de las 13:00.

Después de comer hemos seguido camino por el mirador del Fito hasta Cangas de Onís, nuestro destino hoy. Y, para no variar la costumbre, hemos buscado Urgencias porque llevo un día de perros. Esta noche sólo toca pasta blanca con aceite y agua.

Mañana más.





2011 Camino de Santiago. Día 12: A Coruña-Ribadeo, 276km.

18 08 2011

Hoy tocaba el último tramo en tierras gallegas: las rías altas. Como ya nos ha pasado tanto en las rías baixas como en la Costa da Morte, hemos cruzado por bosques de altos árboles y playas de aguas azul turquesa, pero también por pueblos en manifiesta decadencia y ciudades con construcciones recientes pero una apariencia fuera de todo gusto estético. Tantas casas viejas abandonadas y en ruinas no hacen más que aumentar esa sensación de que no vamos bien…

A las 13:45 aproximadamente, llegábamos a la playa de As Catedrais-Os Castros. Una maravilla de la naturaleza que hemos podido patear de pura suerte, ya que a las 14:30 estaba prevista la pleamar. Bajamar y pleamar se suceden en turnos de seis horas y van variando a lo largo del año, así que conseguir una de esas magníficas puestas de sol, es una combinación de estudio y suerte. Ni que decir que, la foto idílica del paraíso puede ser casi un imposible, si además le unimos el hecho de que la playa estaba más transitada que las ramblas.

Tras nuestra primera toma de contacto, nos hemos dirigido al hotel a descargar y comer ya que con la tontería, se nos han hecho casi las 17:00 y poco más y juntamos la cena. De ahí, nos hemos dirigido al faro de Ribadeo y nos hemos paseado por su centro para, finalmente dirigirnos con el sol de las 18:30, a ver de nuevo las playas pero desde arriba.

Casi a las 21:00, nos dirigíamos de nuevo al hotel para una duchita y una cena con Martin Codax.








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