Viaje por la memoria II

12 07 2012

A Dana (28/02/1994 – 13/07/2012)

Siempre quise un perro, pero mi idea era más bien “blanca”… Los Westies siempre me habían encantado, pero mis padres no querían ni oir hablar de perros.

El año que cumplía los 18, los perros de los vecinos de mis tíos tuvieron cachorros: cuatro machos blancos y una hembra negra y, ocurrió el milagro. Fue decirle a mi madre que, como no encontraban a nadie que los quisiera, tendrían que sacrificarlos, y se trajo a casa una bolita peluda de un mes.

Ya despuntaba maneras y unas ganas enormes de vivir, pues la criamos a base de guantes de latex llenos de leche.

El primer verano que pasó con nosotros, pudimos comprobar lo lista que era. La bautizamos como “la escapista”. Creo que ni mi madre ni yo olvidaremos sus andanadas por la urbanización de Calpe, cuando descubrió que, por la puerta de atrás, era más fácil salir sin ser visto.

Tendría muchos recuerdos por escribir: la época drogata en la que le dió por comer colillas, el “nido” que se hizo bajo el sofá para parir, los lloros cuando los cachorros también lloraban, las carreras veloces que se metía, el juego de la hormiga (pobre hormiga), sus ladridos por la comida (creo que hasta eso echaremos de menos), su facilidad para colarse en la cama, sus dientes al bañarla (pues menudo carácter) y una fortaleza enorme tras dos operaciones de ligamentos.

Pero ayer llegó el momento tras 18 años de compañía y aunque doliera, ninguno queríamos verte sufrir. Hoy has cerrado tus ojos, pero tu mirada sigue y seguirá por siempre grabada en nuestra memoria.

A Dana, por Joan

Igual es mucho texto y no soy de escribir tanto pero no me sobran ni una de las palabras; ni ella se merecía menos.

Esta es Dana.

Durante 18 años ha sido mi despertador por las mañanas. El ladrido de fondo durante las comidas familiares para que no nos olvidáramos de darle su parte. Curiosamente nunca quería perderse ninguna. Te recordaba que eran las 7 cada día con un sutil toque de zarpa en las piernas, no fuera el caso de que se te olvidado darle su vuelta. Era una chantajista profesional pidiendo galletas y no le importaba recurrir a sucios trucos como la mirada del “gato con botas” para conseguirla. Que perra! “Pensaba”

Cada día me enseñaba que la felicidad se puede encontrar en una simple galleta! Por mucha vida de perros que lleves!!
Me enseñó que no hace falta irse dos meses para comer a besos a alguien que sólo bajaba a comprar el pan…
Y que con fuerza de voluntad y luchando se puede superar cualquier obstáculo sin importar tu tamaño.

Dana sufrió dos operaciones de las patas traseras aún cuando el veterinario dijo que era mayor para la anestesia y que se podía quedar en la mesa del quirófano. Superó una extracción de útero. Dio a luz a cinco cachorros, algo brutal para el tamaño que tenía y los sobrevivió a todos. Su tabla de edad se acabó hace medio año y ella seguía aquí. Despertándonos por las mañanas, ladrándonos cuando estábamos sentados a la mesa y enseñándonos que la vida se puede disfrutar hasta el último suspiro por muy jodido que estés. Sufría artrosis y después de tres ataques de corazón durante la última semana, ésta mañana aún bajo corriendo las escaleras de camino a la consulta. Y encontrándose tan mal cómo podía encontrarse aún le enseñó los colmillos al veterinario cuando le puso la vía porque odiaba que le tocaran las patas.

Ella exprimía la última gota aún cuando parecía que la vida no daba para más.

Ha sido duro verte marchar pero era egoísta seguir haciéndote sufrir. Gracias por estar siempre ahí desde que tengo memoria y gracias por enseñarme tantas cosas sin entender uno sólo de tus ladridos, tus gruñidos ni tus lengüetazos.
Descansa tranquila porque definitivamente te los has ganado.
Te queremos!!!

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3 responses

12 07 2012
fabryhd

Todo tiene un principio y un final…

13 07 2012
ISABEL

Yo tengo más recuerdos de ese primer viaje de vacaciones. Viajábamos los cuatro y a Dana la colocamos en el descansillo de la ventana posterior, donde (en algunos coches) solía ir un perrito de adorno que movía la cabeza articulada con el vaivén del coche, pero esta vez el perrito era de verdad metido en su canasto, todos contentos, los chicos mas, en dirección a Alicante, pero a la altura de Castellón, nos empezamos todos a mirar con cara de… quien ha sido?… y al unísono , miramos a la parte posterior donde iba Dana, oh! No!!! … frenazo, aparcamos y los tres (papá, Sonia y Joan) salieron corriendo dejando a mamá con la agradable tarea del limpiar el “bautizo de viaje” de nuestra querida mascota. Ese mismo año al acabar el verano la lanzamos a la piscina y salió nadando con cara de me las pagaréis, y me acuerdo como se lo pasaba de bien con su osito, pobre osito si hubiera podido hablar.
18 años y cuatro meses dan para mucho; y yo, que reconozco no quería tener perros en casa, aunque me convencieron, seré (probablemente) la persona que más la añorará, ya que era mi compañera para ver la televisión y para acabar relamiendo todos los yogures que compartíamos. Has dejado huella Dana y nos has hecho mucho bien.
Sé que te has ido a jugar con Quiet y que con él estarás bien.

15 07 2012
ISABEL

Doy gracias por haber traido a Dana a casa, ahora veo el resultado en leyendo vuestros escritos. Os ha hecho ser mejores personas y sacar toda la sensibilidad hacia fuera sin importar como el que pensaran los demas. Realmente ha sido mas importante de lo que un principio me pensaba.
Buena labor Dana!!!

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